23 abril 2009

Elegía vital a mi madre

En mi pueblo blanco y escalonado
nació mi madre agonizando mayo,
en un callejón de flores colgado
explotó su vida como un rayo.
Sus primeros pasos frente a la sierra,
el trabajo, el sudor, el desmayo,
llegando el padre desde la tierra,
las primeras lecciones aprendidas.
En la escuela a sus libros se aferra
y allí surgen las primeras heridas.
Nada de tiempo para la cultura,
sólo silencio y manos exprimidas
con el paño húmedo de la censura,
lágrimas que recorren tu mirada:
desde tus ojos la visión más pura.
Sólo la aceituna ya desatada
en las lomas rodando por el suelo
repleto de lienzos en estacada.
En la ermita buscaste con anhelo
la mano de la que tu nombre lleva
y así al menos llorar con el consuelo
de que tu virgen te oye y nos renueva.
En un día de noviembre lluvioso
luciste de blanco tu cola nueva
para unirte inmaculada a tu esposo
y recorrer las calles entre flores.
Amanecida desde tu reposo
yo te desvié el vientre de dolores
y fue mi nacimiento un nuevo mundo
colmado de luces y de colores.
A mi pueblo desde lo más profundo
llegó el agua tenaz y asoladora
y todo se llevó en plan furibundo.
Desde entonces nunca llegaba la hora
que una sonrisa viniera a tu cara
y estuviste tiempo desoladora.
Pero la virgen que siempre te ampara
te inundó por fin de gran esperanza
y volviste a la que yo siempre amara,
a nuestra calle echaste una alabanza
y en familia regresamos unidos
con alegría y renovada alianza.
Estuvieron los tiempos detenidos
y vivimos un tiempo entre algodones.
Finalmente pusiste tus sentidos
sobre la ciudad y sus sucesiones
para no caer en el desespero
de su palidez y sus destrucciones.
En la distancia eres lo que yo quiero.

28 febrero 2009

21

Tengo miedo de bostezar tantas veces
y pensar que mi vida, así, se va acabando.
No quiero comenzar otra vez el hastío
donde tú seas el amor y yo la muerte.

No quiero acabar perdido,
ni quiero reemplazar de aquí luces.
Tengo miedo de los andenes
y de que me atropelle el olvido.

Empezaré de nuevo triunfante,
con ganas de acabar con muchas vidas.
Posiblemente acabe siendo la república
donde verter todo lo que tuve de amante.

Ya no hay tiempo ni historia
donde escuchar agua tranquilos.
No quiero que tú otra vez escapes
y pases a formar parte de mi memoria.

23 diciembre 2008

matemáticas...

El amor es matemática pura
para demostrar teoremas inmensos.
Sabemos que matrices son ternura
entre estos determinantes tan densos.

Encuentro integrales desperdigadas
y cambios de variable que se crecen.
Hay calles de ecuaciones ajadas
tras tangentes que tus curvas merecen.

Atrás quedaron aquellos supremos
recorriendo límites infinitos.
Tragaron radicales los baremos
y recogí decimales proscritos.

Veo miles de series desoladas
disuadiendo los anillos de mi alma
y encuentro geometrías enterradas,
viejas olas de números en calma.

21 junio 2008

Granada (verano 1989)

Granada está mirándome desde su vestigio viviente.
Desde sus torres moras alarga sus manos y me abraza
hasta el punto del dolor.
Granada se sumerge en la noche
y extiende ese halo incorrupto
que produce un incontenible temblar por entre mis piernas.
Granada se me escapa una vez más en un Genil de lágrimas.

Triste paseo, preámbulo de Albaicín dorado, me devora las vísceras
y es San Nicolás quien me observa a mí
desde otra mágica altura.
Talle estrecho y profundo de empinadas callejuelas,
Chapiz de mis ojos.
Rías altas sois al lado de vuestro vigía Sacromonte.
Jardines plateados por la eterna Vela que irrumpe siempre
en gritos de mística antigüedad, de barrocas medias lunas.
Acantilado de Alhambra hueca en la noche medieval.
Tarantos de gitanos poseídos de ciega y sana alegría.

Granada se desnuda y yo la miro sin pupilas,
sólo aurícula de poesía que se desguaza
a la luz de tus farolas amarillas.
Granada me susurra al oído odas de polvo y llanto.
Con su bisturí secciona mi alma en tumbos de placer.
Granada se revuelve hermosa
y baila por los alrededores del deseo.

Angustias bendita, Trinidad olorosa, Gracia nocturna.
Al paso de la Alcaicería serpenteaban mis rodillas.
Vega que se agazapa bajo Lorca vivo,
tierno embellecer de tus recovecos.
Mulhacén y Veleta, explosión y latido,
Nevada sierra de parque etéreo.
Bomba y Salón, paseos de sueños,
de algodones sobre Darro seco.
Guapa guapa tu mujer engalanada de Corpus viviente.
Azul cielo que nos convocas con tu guitarra de pena y tu canto.

Granada me persigue por sus calles rojas,
por sus esquinas moradas espía mis actos
envolviéndome de fragantes turbulencias.
Granada se escurre pidiéndome vehemente
la permanencia de mi corazón infantil,
comprimido por un pasado de torrencial melancolía.
Granada, si te dijera adiós, que sea tu tierra quien cubra mis manos.

19 mayo 2008

La alberca

La soledad saliendo de la tierra,
abriendo el calor del negro verano,
engendra un prisma abierto y soberano
donde el agua fantástica se aferra.

Se han cerrado los goznes de la sierra
y es tu profundidad el altozano.
Bajo un sol roto se levanta el grano,
tras tus aguas fermenta toda guerra.

Rojas piedras que arroja esa infancia
lapidan los vestigios de la casa
y se destapan huecos y mortajas.

Fue llanto, fue consuelo la abundancia.
Desde tu lecho de raíz escasa
arraigaron profundas desventajas.

30 abril 2008

El viaje

Solo va el corazón mudo y herido,
en la colina amor se ha desatado.
Cruza las tierras de uno a otro lado
hurtando del subsuelo algún gemido.

Separa los pasados atrevido
consumiendo sus fuerzas, desgastado.
De sus ruinas se inflama lento el hado
que traerá el amor ya decidido.

Para la unión se azotarán los días
en un feroz intento inquebrantable
por mantener la vida como un sueño.

En las entrañas estarán las vías,
búsqueda del retoño inexorable
fraguado en corazón de único dueño.

29 febrero 2008

16

Estoy cansado de lanzar probabilidades al viento.

De vivir concretando pasados seguramente improbables,

porque ni siquiera yo los recuerdo.


Estoy cansado de revolver entre aquello que franqueé

para precisamente revolverme por ámbitos inescrutables.


Voy de aquí para allá pensando en las vidas que nos envuelven

y no encuentro solución para nada, salvo para aliviar mi maldita sed…

Sed de humanos incansables, de lunas descubiertas, de ecuaciones desesperadas.

Fraguando estos agrupamientos voy decayendo inexorablemente

hacia figuras posiblemente oníricas.


Más lejos veo canales donde se vuelcan ciertos límites, inesperados;

más cerca espero encontrar aquello que debe estar prácticamente congelado.


Digamos que veo mi finitud y no la quiero,

pensemos que vamos más allá de lo que podemos soportar…

Planteemos sinceramente que la muerte viene hacia aquí sin ningún pudor.


Queda la esperanza que da la sensación de continuidad, el enlazamiento

para intentar superar esta maldita inquietud…


Sabemos que inevitablemente moriremos para que caigan lágrimas.

Es mentira.

Moriremos para desatar alegría.


Empecemos de nuevo:

Encuentro razones lo suficientemente importantes para creer que estoy vivo;

y quiero resaltar la forma en que conjugo el verbo vivir.

Entre otras cosas porque es un componente imprescindible de la muerte.


Siento realmente tedio por esta situación que me espanta:

rubrico certificados donde se dice que se posee… ¿qué sé yo?,

voy y miro tras de mí y veo que ha desaparecido el tiempo…


Hacia las nubes grises vuelan los futuros

intentando completar aquellos prados interminables, aquellas oquedades…

Precisamente en el futuro están escritas algunas de esas instantáneas,

líneas digitales de una fragua enorme,

que nos harán probablemente invulnerables.

03 febrero 2008

4 de febrero de 1986 (hace 22 años)

Él no tiene más hogar que su cama,
se esconde en ella.
Encogido intenta ocupar el mínimo espacio.

Él no sabe si mañana volverá a dormir
y piensa que el hombre es imaginario.

Porque su vida es un escalafón
dondequiera que ponga sus manos.

¿Quién juega a matar y a morir?
Él intenta ocupar el mínimo espacio.

Pero había un gigante sobre el templo
donde él rogaba ser escapado.

Magníficos ojos de duende vivo
como un mar tenue, como un rayo.

Tan fuerte como el hormigón,
tan imponente y recto como un soldado.

Él fue su expansión
y pudo matarlo de un navajazo.

Volteando sus alas en su nube
intentó ocupar el mínimo espacio.

17 diciembre 2006

14

Reiterar por último esa inevitable discontinuidad que nos aguarda,
no sin antes lanzar un rayo de luz sobre estas mareas que nos embargan
y decir que, a pesar de todo, navegamos con la esperanza
de finitudes inexistentes y que únicamente ellas evitan la fatal caída
en este real, agonizante y rotundo abismo.
Son ellas, por tanto, las catalizadoras de una eternidad para nosotros intangible
pues se mueven en un éter que escapa a las posibilidades físicas.
Es esta la razón por la cual hay acontecimientos que no pueden ser tales,
no pueden suceder, que son imposibles.
Porque no pueden ser volcados a esta nuestra maldita finitud.
Por eso amo, incluso con violencia, algunos de esos sucesos imposibles
y me regocijo en ellos, en su imposibilidad.
Y al tiempo siento dolor, un completamente explicable y profundo dolor
que me atraviesa los alvéolos y se extiende y navega por estas llanuras
hasta un punto común donde me vaciaré con una ingravidez absoluta.
¿Será entonces que me voy acumulando ahora, ya, hacia ese punto
y me encuentro respecto de él razonablemente cerca?
¿Será pues que, después de un intervalo adecuado de tiempo,
podré convivir con estas imposibilidades?
¿O será simplemente un anhelado atisbo
después de una tendencia infinita hacia ellas?

Dime adiós con tu oblicuo bostezo, recuérdame la curva de tu abismo,
hacia tu punto adherido, estable, paralelo, anclado en plenitud.
Dime adiós desde esta agitada planicie repleta de esperanza.

24 octubre 2006

13

Ahora es el momento para recordar
y pensar, claramente, que no hubo nada mejor.
Que todo es tan útil como esta vida,
como la muerte que se nos viene encima.
Y que el valor no es temporal, ni de nadie.
Es tuyo, mío. Es el poder por el cual, ahora
nos magnificamos, en este momento.
Ni siquiera el mar, ni sus olas, ni el recuerdo,
ni el olvido, ni nadie podrá decir nada.
Lo que queremos es más importante
que cualquiera de las dimensiones por descubrir
y, aun así, nuestra finitud nos hace temblar
porque hemos de morir.
Hay más, todavía hay campos abiertos
donde tú y yo descubrir que todo es diferente
y que la palabra amor no es de aquí
porque cerca hay chopos erguidos
donde destapar un agua de raíces descarnadas.
Donde convencernos que tenemos sangre grana
recorriendo nuestras arterias
para que nunca el miedo nos recoja
y seamos capaces de aflorar con el corazón
en las manos.
En nuestras manos.

12

Está mi vida cantando
ella sola, sola en casa,
soñando campos abiertos
más allá de las ventanas.
Surgió una noche, de pronto,
y me dejó abierta el alma.
Caminé en nubloso estado
por las calles desoladas
durante días y noches
batallando con la calma.
Se me fijaron sus ojos
y me dejaron sin habla
en una tarde de mayo
amena, florida y clara.
Después pusimos los sueños
por encima de las sábanas
y fueron ya mis fronteras
tus pies, tus manos, tu cara.
Estás, mi vida, cantando
tú sola, sola en la casa
esperando que yo vuelva
para darme tu mirada.
Extensos campos de vides
me unen y me separan.
Dame la mano mi niña
que se me caen las lágrimas
cuando recuerdo mi sierra
y mi dulce virgen santa.
Recógeme entre los brazos
y sonríe a la mañana,
mira la unidad del viento
y cómo mueve las ramas,
cómo susurran las hojas
y cómo discurre el agua.
Recuerda esta hora serena
cuando me pueblen las canas.
Estás ahora cantando,
cantando con tu voz blanca
para destapar la luna
bajo azules llamaradas.
De tu cuerpo me alimento
cada una de las mañanas
y veo soles abiertos,
arterias de ciudad grana.
Está acercándose el día
de la sonrisa más amplia,
donde buscar el retoño
de tu vientre y tu garganta.
Sale el vino de la tierra
en fruto de sed amarga
y te recuerda las liras
desde las notas mas largas.
Yo soy tu esposo niña,
montado en la madrugada.

11

Hay una curva que rodea el abismo
cada vez que tu rodilla conecta con mi muslo
y esta es una de las razones
por las cuales empiezo a sentir que tu alma
va formando, poco a poco, parte de mí.
Y que vas rodeando lunas
para mover los bordes de mi estómago.
Creo que estás vaciando este vaso
y con tu sonrisa estableces los abrazos
que allá, antes, me saciaron entre ramas
de álamos sólo por mí erguidos.
Me haces separar rutas que busqué con desespero
para unirme a tus palabras de tranquilidad llenas.
De dulces mareas ahora me veo colmado
pensando que tú vives y te arropas silenciosa
en un mundo tan fácil, tan increíblemente vivo,
donde caminas imaginando futuros.
Futuros y pasados regocijándose.
Allá, más allá hemos de ir llegando
para buscar, entre juncos, hileras de besos
y creer que de verdad somos capaces
de establecer una continuidad inevitable.
Nace una verdad completa desde tus ojos
y a ella me aferro en mis sueños como un loco,
como un poseso saturado de sentimientos.
Puede que nada haga falta, o puede que te pierdas,
pero mis piernas ya se han doblado bajo tus labios
y han comprendido que hay algo más que estas palabras.

10

Apoyado en el escalón te observo
y recojo de ti piedras
donde poder atormentarme
y al tiempo sentir que tú me esperas
para ser mutilada en un acto de deseo.
Seguramente no es el método
pero quiero ser el ave
que transporte tus silencios
hacia mares inabordables.
Quiero ser un pez en la saliva de tu boca.
Puede que mañana caigan frutos
de mi piel desgarrada por los besos.
Esperando estoy que me digas
por qué no te digo que te espero
para poder olvidarnos del mundo.
En tu piel, en fin, veo cataratas
donde despoblarse las tierras
y veo amor nacido casi de un trance
donde tú puede que no existieras.
Aquí te veo explotando cada mañana.

31 mayo 2006

Incompletitud

La noche verifica las estrellas y no la vemos,
de noche quisimos entrar en los abismos a través de copos de algodón
y capaces no fuimos.
Nos quedamos allá en algún sueño,
en un destello blanco, níveo, intenso, firme.
Pero no hubo batalla con su roja luz,
batalla para abrir las manos
y amasar la humanidad al cabo de nacer tú,
tú...

Justo en el tiempo, ahora, ya.
¿Cuál es la percepción? ¿Dónde está la muerte?
Insisto: es ahora, en cada momento, al revés, donde sobreviene.
Su morbidez, vacuidad y alarma, lágrimas
para sobrevivirla y después revivir en la lejanía...
Sé que son sus labios sólo el principio.

Amigo que ves los puertos y que ves los horizontes:
llévame a la mar y déjame en aquellos fiordos
donde la luz sea siempre transversal,
luz ósea y gris, luz enorme de ramas abiertas,
luz sempiterna.

Forma del que viene extinto sin saber los aromas,
antiguos y marchitos olores,
denostadas arrogancias.
Esta es la sima de las horas,
el temblor, el renacimiento y el recuerdo...

Se han dejado entrever escarchas después
y hube de nacer cuando el tiempo amainaba
para restablecer las caídas amapolas
y no olvidarte en tu juventud futura, uniforme.

Aquellas llanuras fueron trillas y el soslayo, la luz
que nunca hube de tener, molinos degradados, fuertes,
sueños que destapan la completitud y la convierten en un haz
para establecer los deseos y hacia atrás escaparse,
reencontrar alguna línea temporal y mirar en algún espejo lejano
aquello que antes siempre encuentro en tu corazón
y no me cabe más allá de mis manos.

Caerá la lluvia sobre los corazones,
sin ser yo me destaparé por aquellos mares que nunca vi,
por aquellas tierras lozanas apenas percibidas,
y será abierto el sol quién nos guíe...

26 mayo 2006

Olvido

Se recorren continuas, vagas olas
que apenas rompen blancas, solitarias
sobre playas desiertas, literarias.
Sonata del olvido entre las caracolas.
Una fuga de viento
se desliza sonora entre la piedra,
viejo puente de hiedra:
puerta de los espacios, confín de la existencia.
Gruta de una memoria
feraz de juventud aleatoria.
Territorio final hacia la eterna ausencia.

07

Son tus ojos la chispa que cede la memoria
a lejanos planetas, mundos indescifrables,
intangibles y mudos en nudos imposibles.
Son tus ojos el cielo infinito y nostálgico.

Son tus labios el friso que bordea mis sueños,
suave, sutil moldura que me desplaza ingrávido
y despierto a la carne que los envuelve ociosa.
Son tus labios la llama que me ahoga y traspasa.

Son tus manos la llave que abre todas las puertas,
hacia ellas me vuelco, inútil, desarmado.
Encierran la verdad sola, primera, última.
Son tus manos presente, el futuro, pasado ...

Desposesión

La ciudad en sus límites absorbe llantos sordos
siempre llenos de niebla, de mortal destrucción.
Desde los arrabales se perciben los nervios
de un sistema podrido, desnaturalizado.

Extiéndase la idea al orbe, la galaxia
y se comprenderá la absurda finitud
de esta fecunda especie sobre esta hastiada esfera
recorriendo los días en rotación continua.

Amor sobre las cumbres disparan corazones
hacia el pálido cielo y suplican perdón.
La quietud se ha posado abierta y fabulosa
y ya flotan las almas en paz de éter y nada.

Todo horizontal

Ahora es la llanura, sus oblicuos bostezos,
la curva de un abismo hacia un punto adherido,
estable, paralelo, anclado en plenitud.
Agitada planicie repleta de esperanza.

Crepúsculo cobrizo, raya enorme de luz,
penetrante haz de tierra hilvanado de cepas.
En su diáfano vientre van fluyendo lagunas
donde esconder la vida y así yacer, meciéndonos.

Mar aferrado y libre, coronado de lunas,
desmadejando auras. Largo velero al viento,
apacible bahía para atracar deseos.
Fugaz cometa eterno completando el espacio.

18 abril 2006

A mi hermano (romance)

Entre cruces polvorientas
argumentaste tu estado.
Desde el frío los olores
te postran de lado a lado
para encontrar en tu carne
lo que olvidó tu costado.
Crines bellas y distintas
fueron allá cuerpo opaco
donde trabajar la luna
y reverdecer estadios,
donde tú nunca estuviste
y donde pusiste los labios.
Quiero encontrar en tu vida
lo que no estuvo en mi estómago,
acotar las estructuras
que van llenando tus fardos,
esperar en la baranda
nutrientes desesperados
y descubrir como nunca
lunas negras y calvarios.

Entre olivos voy perdiendo
una alberca, un verde manto,
aquella peña entre juncos:
tus arrestos desarmados.
Adiós piedra sobre piedra,
jardines, cuevas y charcos
donde caer mutuamente
y de esta forma mojarnos.
Rodar entre laberintos,
cabeza, ojos y manos.
Resurrección en tu cripta
alzada de tierra y barro.
De amor soy moribundo,
por mi amor se van los años,
con amor se van cubriendo
las batallas y los campos.
En la distancia amanecen
mórbidos cuerpos de santos
abriendo heridas de lanzas,
curva luz sobre mi hermano.

08 febrero 2005

03

Es su mirada un grito que ardiente se desgarra
y atravesando espejos rebota y se me viene
creando nudos espesos, arterias en la boca
de sangre grana y tierna y lluvia turbia y pronta.

En un futuro eterno se va erigiendo siempre
estando sin atisbo, sin ser nada o todo,
a través de este mundo complaciente e incauto,
una vida lejana que se escapa a los ojos.

Por eso espero abrazos y quiero los alientos
más allá de la ciencia que supone este viaje
hacia un agujero tan negro como incierto,
como una luna negra y un día sin noche.

07 febrero 2005

Furtivo y subterráneo

Se encuentra la ruptura y se atisba el dolor
que en la garganta queda, estrechando tendones
sujetos por un tórax que impele llantos sordos,
cuando los torbellinos del amor se revuelven.

Lóbregas las cadenas resisten los embates
de la angustia inflamada, la tristeza sin fin,
el ardor contraído, las nubes prodigiosas,
el estremecimiento y la lluvia mortal.

Y luego sólo el tiempo. Para percibir labios,
lunas que se prometen, largos besos etéreos,
esculturas de luz y eternas ensenadas
donde atraca el deseo llamándose ya siempre.

06 febrero 2005

Trágico albor

Sobre el manto del huerto camina rescatándose
una muerte temprana, un rojo hilo de sangre
envuelto entre espirales, hacia el gris horizonte
que la sierra quebranta en tardes infinitas.

Descuidadas sus manos, volviendo hacia la tierra
y los gérmenes blancos de un trigo verde, altivo.
Cruza todas las puertas, traspasa las memorias,
enredada en las ondas de un líquido ya extinto.

La frontera de un límite, encontrándose siempre,
llena de azules ojos y de días continuos
se percibe su aroma, limpia sombra extendida,
alfombra luminosa, teñida de la nada.